Periodistas: Claudia Nazar

 Es una de las primeras mujeres en ocupar cargos jerárquicos en los medios de comunicación. Fue coordinadora de Radio Estudio Uno y Canal Estudio 3. Actualmente es la directora de Radio LV11. Cree que el periodismo es un oficio y que la universidad ayuda, pero no alcanza. Cree que falta de libertad de expresión, pero que hay que llegar a los grandes medios para poder ser visible. Claudia Nazar repasa en esta entrevista su mirada sobre el oficio, sus primeros años, la persecución que sufrió durante el juarismo, y algunos temas del periodismo actual.

Entrevista: Mónica Corbalán

Producción audiovisual: Diego Torres, Mónica Corbalán, Ivan Serricci, Elena Argibay, Faculdo Silva, Florencia Cerúsico, Lorena Jozami

 

¿Según tu experiencia con los medios, crees que el periodismo es un oficio o una profesión?

En principio cuando era chica y quería ser profesional de los medios, sentía que era una profesión. A partir de la experiencia siento que es un oficio, que se lo lleva con pasión porque si uno no lo desarrolla con esa hambre, con ese cosquilleo en el estómago creo que no sirve. Hoy el periodismo,  es un oficio.

¿Cómo ves el aporte de la universidad al ejercicio de la profesión?

Sin duda es muy importante la formación académica, creo que determina un antes y un después en una persona pero básicamente entiendo que esa formación no te da la experiencia ni el oficio. Tienes que ir salir a la calle para decir que es lo que aprendí y llevarlo a la práctica.  Muchas veces es al revés, vamos a la práctica y vemos que nos falta algo, y de ahí vamos a lo académico.

Lo académico es importante pero no lo mas importante, lo más importante tiene que ver con la experiencia,  es convencerse que lo que estás haciendo es lo que más te gusta, capaz no vivas de eso pero  es lo que te alimenta tu ser, tu alma y para mí eso ya es todo.

¿Cómo te tratan tus colegas y cómo tratan los medios a la mujer?

Creo que soy una de la vieja camada. Hace 32 años que me dedico a los medios y en principio fue muy complejo, era soslayarme porque era mujer, desvirtuar mi tarea y convertirme en la voz bonita y nada más. Hasta que con el capricho, tal vez de demostrarle a los hombres, al género masculino, “a los machos” que yo también podía ser tan importante o inteligente como ellos. Me tuve que esforzar doblemente, nunca me di por vencida porque siempre he sabido desde chica que esto iba a ser mi vida, mi profesión y mi oficio,

He tenido que luchar con estructuras machistas, culturales educativas inclusive en las que se pensaba que por el solo hecho de ser mujer vos no tenías posibilidades de nada.

Como tengo una manera de hablar, ya que soy locutora profesional y tengo matricula, se suponía que porque hablaba bonito era una chica fácil y esto me costó grandes disgustos y sobre todo me costó confiar en el colega y costó hacerles entender que no porque trabaje una sola mujer en un ambiente de hombre, estaba dispuesta a acceder a determinadas cuestiones y hoy por hoy tengo un orgullo de sentir que mis compañeros me respetan.
El llegar a los puestos jerárquicos en un medio de comunicación es muy difícil, aun así, en mi época en la radio de la Universidad Católica me ha tocado rendir  examen y me parece que es lo mejor que le puede pasar a un profesional. Le gané a tres hombres que se postulaban conmigo, y yo sin tener el título de licenciada en comunicación, solamente con mi título de locutora y profesora de ciencias jurídicas y contables, recuerdo que el rector me dijo ”te felicito Claudia le ganaste a tres licenciados” y así gané mi primer puesto como coordinadora de una radio y un canal, para mí eso fue muy importante, sobre todo tener la oportunidad de demostrar lo que sabía y no porque alguien me recomendó o por el solo hecho de ser mujer, ese tiempo fue duro pero muy importante..

 

Me parece que la mujer debería tener un lugar más protagónico en los medios y no solo frente a la cámara por ser una cara bonita o presentable. Hoy los estándares han cambiado y en el momento en que yo hacía televisión era una gordita que salía en televisión, sin embargo a la tercera vez que me veía el televidente decía “esta gordita es inteligente y lo que opina es interesante”. Es difícil pero no por eso a mí me ha producido ese resentimiento o eso de brazos caídos y hasta aquí llegó. Muy por el contrario. Me parece un estímulo más para que siga adelante y actualmente creo que la mujer sí tiene una participación mayor que en la de mi época, que en mis inicios. Sé que no es suficiente y celebro que haya directoras de cine, productoras y periodistas no por una cuestión feminista sino por cuestión de igualdad.

El consejo que les puedo dar a las mujeres, es que no se den por vencidas, somos el sexo fuerte porque parimos, sufrimos, nos duele el alma y nos levantamos  y estamos para eso y lo que hagamos con pasión siempre va a salir bien.

¿Crees que existe una vida fuera de los monopolios para los periodistas?

Hay dos lecturas que puedo hacer, que de hecho me ha tocado estar.

Si sos un periodista freelance, libre o independiente  es muy probable que nadie te escuche o no te vea nadie. Pero si sos periodistas de un determinado multimedio o monopolio creo que si tienes más oportunidades.  No podemos dejar de soslayar que un medio de comunicación es, lamentablemente, una empresa  y digo esto ya que subsiste de lo que es el ingreso económico para que le pueda pagar a los empleados. Entiendo que si vos no perteneces no te digo que no existas, pero seguramente no vas a sobresalir y no vas a llegar más allá. Lo cual no significa que tengas que vencer pero entre haber estado en un medio que solamente tiene un alcance de 50 km y estar en un medio que te escucha la provincia y yo quiero hacer escuchar mi versión, mi verdad.

 ¿Tenemos libertad de expresión los periodistas?

Y no. Pero somos políticamente correctos Hay que ir acomodándose según la situación. Lo cual no te convierte en un  vende convicciones, sino acomodarse a una realidad sin perder lo que uno siente.

¿Crees que las redes informan?

No, creo que las redes sociales no son una fuente seria de información. ¿Cuantas veces la han matado a Mirta Legrand por twitter? No son una fuente confiable, lo cual no quiere decir que no haya publicaciones verdaderas pero yo no me informo con ellas.

¿Cómo descubriste tu vocación de periodista?

Cuando tenía 5 años aprendí a leer de corrido antes de entrar en primer grado. Leía el diario El Liberal y escuchaba radio LV11 con una radio chiquita que tenían mis abuelos y que para mí era un mundo fascinante. A la siesta ellos se acostaban y escuchaban radio para dormirse y yo me quedaba ahí, escuchando y pensando.

Cuando aprendí a leer las publicidades en el diario ya sabía que iba a trabajar en los medios de comunicación, no había otra cosa para mí. Al terminar la secundaria se me plantea una carrera universitaria, y dije sí a la de abogacía. No había Comunicación Social y periodismo no era una carrera fácil de entender para los padres que querían que vos seas abogado, médico, contador o arquitecto. Pero estoy convencida que estudié una carrera para darle el gusto a mi familia, pero a la par con mis exámenes para locutora profesional.

¿Alguna anécdota que te haya marcado en tu profesión?

Tengo dos. Por un lado aquella vez que gané el concurso para locutora para una FM. Fue la primera radio en la que empecé a trabajar, con los Collado. Había otras radios, pero esta era el furor de todas. Uno de los que no quedó, fue enojado a reclamar a los hermanos Collado porque me escogieron. En ese tiempo no sabía nada de radio, solo “hablar lindo”. Fue la primera anécdota que me marcó como periodista.
Como periodista que aprendió el oficio a través del trabajo porque no tengo el título de periodista. Entonces, aprendí de grandes maestro como el “Negro” Chorén Martínez, Eduardo Gutiérrez Simón, y de gente que realmente me han marcado cuestiones periodísticas en la formación. En esa época estaba en decadencia el gobierno de Carlos Juárez, gobernaba su mujer, Nina. Yo era bastante atrevida en el sentido de querer saber, pero en aquel entonces no se podía decir nada y comenzaron a llamar a la radio de la UCSE, trabajaba ahí en aquel entonces, para decirles que me callen. Les pedían que no me dejaran preguntar, pero gracias a dios conté con en el respaldo de las autoridades. Finalmente recibí amenazas de muerte, para mi persona, mi hijo de apenas un año y mi esposo en su momento. La universidad me puso seguridad privada. Así y todo yo seguí preguntando y cuestionando. Mi abuela me decía “hija, vos no te das cuenta el peligro en el que pones a tu familia”. No es que yo quería ser una heroína, quería seguir trabajando con normalidad. No podía ser genuina si ellos a mí me prohíben algo. Finalmente, cae el gobierno de la Nina, y llegó la época de la Intervención Federal. Ahí  logré tramitar la carpeta del seguimiento que me habían hecho, una carpeta importante con muchas fotos de mi esposo, mi casa, mi hijo y su niñera, o de mí entrando a la universidad. Fue un momento feo, porque las amenazas eran “sabemos lo que hace tu marido, y lo vamos a matar cuando vaya a tal lugar”. Tenían todo el circuito de lo que hacía. Salía custodiada de la universidad a mi casa.

A pesar de eso no doblegaron mi pasión por el periodismo.

¿Cuál es tu límite?

Mi límite es no agredir al otro. Me dolería habla mal de alguien, más si es una figura pública. No me gustaría hacer leña del árbol caído. Por ejemplo, hay un tipo corrupto que hace determinada cuestión, solo me interesa informar. Solo informo, las conclusiones la saca el televidente, el oyente o el lector, pero yo tengo la obligación de decir la verdad. De hecho, una vez que tomo la noticia uno la subjetiviza y hay que ser cuidadosos. Mi opinión me la reservo para mí, creo que ese es mi límite.

¿Qué elemento periodístico te identifica?

En realidad son dos, porque simbolizan mucho para mí. Por un lado la radio que es mi compañera de siempre, desde chiquita escuchaba la radio en la mesa de luz de mis abuelos. Y por el otro, el auricular. Soy una escucha paciente, respetuosa y sobre lo que escucho pregunto. El auricular simboliza en mí la escucha inteligente que hago de respeto principalmente. Hay que estar muy atento, en el ejercicio del periodismo, de lo que te dice el otro porque de acuerdo a eso sabremos lo que no quiere que se le pregunte.

¿Algún consejo para los que nos encontramos estudiando periodismo?

A pesar de esta dualidad que tengo entre lo académico y de del oficio, creo que la capacitación es muy importante. Gracias a dios he tuve la oportunidad de capacitarme en casi todo el país, y las experiencias son muy enriquecedoras.

Porque uno por ahí se encasilla en la práctica cotidiana y ese tipo de experiencias rompas eso. Las capacitaciones son importantes, no por el diploma que vas a colgar en tu oficina sino por la experiencia que vas a adquirir. Aquí en Santiago no se estaban dando espacios para las capacitaciones, las mayorías de las que hice son afuera de la provincia y eran muy caras. Eso también es un detalle, el periodista no gana lo suficiente como para capacitarse por más que estés en un monopolio o no. Hoy está muy limitada la cuestión financiera, creo que para todo el mundo, pero siempre en la medida que puedan, busquen enriquecerse. No solo de un curso, sino también de alguien con experiencia y que se las pueda bajar de una forma solidaria y sencilla. Uno tiene que estar en una búsqueda constante de crecimiento. Nunca hay que dejar de leer, de informarse, nunca dejar de ver en el otro lo que tal vez pueda tomar y hacerlo propio. Creo que la lectura es fundamental en el periodista, pero no solo para ablandar el vocabulario también para informarse.

¿Cómo se lleva la profesión y la familia a la vez?

Tengo dos hijos, quedé viuda siendo ellos muy chicos. Yo estaba en plena carrera en la universidad, en Estudio Uno. Fue complicado porque trabajaba muchas horas y los llevaba conmigo. Hoy son los chicos más curiosos, artistas y sensibles que he conocido a la edad de ellos. Se cuestionan todo no porque sean inseguros, sino porque quieren estar bien seguros de lo que van a hacer. No es objetivo lo que te digo, porque para mí mis hijos son los mejores del mundo. Me han dado grandes satisfacciones. Son muy buenos alumnos, muy buenos lectores. Coleccionan libros, pelotas de rugby y cuerdas de guitarras. Está bueno que, a través de esto de arte que tengo incluido en la profesión se los haya volcado para que ellos abran sus facetas. Están felices de que su mamá sea periodista, locutora y que sea productora de un programa que hoy está nominado al Martín Fierro. Están orgullosos de su mamá, que sola en la vida, haya cosechado muchas cosas lindas en su trabajo

¿Tienes alguna meta por cumplir?

Cuando tenía unos 19 o 20 años decía que quería terminar en una AM mi profesión de locutora. Hoy estoy muy feliz de estar en donde estoy. Considero que no estoy en la última parte de mi carrera, pero entiendo que al estar tan madura es más difícil conseguir trabajo. Puedo decir que a pesar de mis 48 años sigo teniendo oferta de trabajo. Pero aquí me quedo, en LV11, porque es la AM que me ha enseñado y de la que yo sabía que quería ser parte en algún momento.

 

Material producido en la cátedra de Taller de Periodismo Televisivo. Docente a cargo: Lorena Jozami